No estaré el día de tu cumpleaños, me olvidaré incluso de felicitarte.
No te llevaré a la playa en agosto, ni pasaremos una noche haciendo maratón de cine.
No jugaremos, ni nos tumbaremos al sol un día de primavera.
No me besaras en público.
No voy a protegerte, ni te salvaré de tus infiernos.
No te consolaré cuando lo necesites, no quiero tus tristezas. Llámame solo para pasar un buen rato.
No voy a abrazarte cuando llores porque has perdido a alguien. Ni tan si quiera iré a ver si estás bien.
No te recogeré a la salida del trabajo, ni te daré un beso de buenas noches.
No te regalaré una rosa, ni soñaré contigo.
No te recordaré más que como algo superficial, un deseo de apagar unas ganas.
No me importa si hoy estás sola, no te voy a dejar sana y salva delante de tu puerta.
No sé como volverás a casa cuando terminemos y tampoco me importa.
No estaré a tu lado cuando tu mundo se desmorone.
No soy tu amigo.
No te quiero, ni necesito.
No somos nada más que algo que se esfuma desde el comienzo.
Da igual el motivo... No prometáis algo que de mano sabéis que no vais a cumplir...
Solo son esperanzas efímeras que en el momento en que se desvanecen devastan todo a su paso. Haciendo que el mundo duela mucho más.
Nada más.