viernes, 12 de febrero de 2016

.ondas.

Ahora que se pueden escuchar los susurros de las ondas gravitacionales, yo pienso en Plutón que era un planeta hasta que lo degradaron...
Una teoría que predijo Einstein hace 100 años, y ahora hace que la persona a mi lado sueñe con la posibilidad de viajes en el tiempo para poder ver a quien echa de menos.
Somos frágiles, no muy útiles, pero aquí seguimos sobreviviendo poco a poco. Con la cabeza puesta en otros asuntos. Dejando que el mundo duela porque cuando no lo hace... es gloria bendita. Que el sol brille, los pájaros cantan, el verde de los prados en contraste con el azul del cielo y solo margaritas por el medio. Porque eso es genial.
Porque merendar un trozo de empanada tirados al sol, respirando y mirando al cielo es lo mejor del mundo. Porque lo importante es la compañía. Porque no me importa comer cualquier cosa, no quiero cosas caras, ni grandes lujos, no aspiro a ser grande, no me interesa. Mi pequeño mundo me gusta. Solo quiero sonreír, ser feliz, que no me hagan daño. Paz y amor y todas esas ideas tan hippies... Libertad de pensamiento. Que no te aten a nada que no quieras hacer, que no te obliguen a querer algo porque es lo que tienen los demás. Que no te hagan sentir mal por no seguir el ritmo normal. 

Y ella me habla y me dice “como pasa el tiempo, ¿no echas de menos aquello?”. Claro que si. Todos añoramos cosas del pasado.  Constantemente.
Viajaríamos en el tiempo... y me quedaría continuamente en los top ten de mi vida... memorizaría cada detalle, cada respiración, cada palabra, cada gesto y mirada. Todas las lagrimas derramadas por la risa, todos los abrazos de consuelo, todos los "no te preocupes, yo te ayudo", todos los quereres, todas las mariposas, todos los lazos, todos los nudos en el estomago... Los nervios por cosas agradables que hicieron que te temblase el pulso hasta que una mano te agarro y puso tranquilidad al ritmo alterado. Todas las canciones que te pusieron alguna vez la piel de gallina... 

Todo pasa por la mente al escuchar esas ondas tan importantes que marcan el espacio-tiempo, que hacen que sueñes con ciencia ficción. Que hacen que tengas fe en que lo volverás a ver...

Porque eso señores... eso es bonito. Eso es fe y amor incondicional e infinito. Eso si es romanticismo... 


Nada más.